Acto por el 24 M: ex sindicalista explotó contra todos

Imagen: edición 

A 50 años de los hechos, ayer se inauguró un monumento en homenaje a los desaparecidos del distrito, ubicado en la intersección de las avenidas Casey y Balcarce. Cuando el acto parecía concluir, el exsindicalista Julio Zaballa, interrumpió con la voz en alto cuando todo parecía terminar: “Quiero hablar”. Acto seguido, le acercaron el micrófono.

Sentado sobre el monumento, el hombre de 86 años comenzó señalando que ninguno de los oradores anteriores se había referido a lo ocurrido en el distrito, sino que habían realizado un análisis general sobre el tema. Ante la mirada de los Moccero, estudiantes y vecinos en general comprometidos con esta causa.

“Yo voy a hablar de lo que sucedió acá, en Coronel Suárez. Hay gente que dice que acá no ocurrió nada; claro, si estaban abajo de la cama”, expresó. También sostuvo que algunos no se animan a hablar para no incomodar a una supuesta “oligarquía local”, que en la actualidad sería aún más rica y poderosa que en aquellos años. En ese sentido, afirmó que ese sector logró, en los últimos tiempos, influir en el voto de los suarenses hacia Javier Milei, y advirtió que por esto, “los jóvenes no van a tener trabajo por mucho tiempo”.

En esa línea, recordó que, a través de su sindicato, se habrían adquirido terrenos en la zona detrás de donde hoy se emplaza el monumento con el objetivo de construir 194 viviendas. Según indicó, dichos terrenos les fueron “robados” —término que utilizó—, al igual que una farmacia señalando como responsables a quienes firmaron un comunicado publicado en 1985 titulado “Gracias militares”.

Sobre la situación de Huanguelén, donde se registró una alta cantidad de víctimas, denunció que en esa localidad hubo “delatores” que señalaron a los militares los lugares a los que debían dirigirse para llevar adelante sus acciones.

Por último, Zaballa manifestó su descontento por la escasa presencia de trabajadores en el acto. Señaló que esperaba una mayor participación en reconocimiento a la labor de los sindicalistas que como él lucharon por sus derechos en aquellos tiempos y hasta terminar prisioneros. “Los trabajadores municipales, papeleros y de Luz y Fuerza deberían estar todos acá hoy”, concluyó.

Otro de los sectores a los que apuntó fue el de los medios de comunicación locales, a los que acusó de haberlo censurado durante años, por lo que intentó contar su versión a través de sus propios medios.